Marcos Iván Vílchez Ruiz, conocido en el mundo tecnológico y artístico como Dazzu, nació en el año 2003 en un entorno marcado por la influencia directa de sus padres. Su padre, Marcos Filemón Vílchez Ruiz, es un hombre de gran carisma y facilidad de palabra, cuya curiosidad por aprender de todas las áreas lo define, además de ser un sobreviviente de la Guerra de la Contra en Nicaragua durante la década de los 80. Su madre es Ivania Eustacia Ruiz Centeno, una mujer profundamente entregada a Dios que desde su juventud impartía clases de catecismo, destacándose por su intuición, su capacidad de análisis y una responsabilidad inquebrantable hacia el conocimiento educativo.

Aunque ambos padres solo cuentan con educación primaria, sus valores fueron el motor principal en la educación de su hijo. En el año 2007, la familia se trasladó a Telpaneca, Madriz, y aunque Marcos no cursó formalmente los niveles de kínder, adquirió esos conocimientos directamente con su madre en el hogar. En 2008 inició su educación preescolar en la escuela 15 de septiembre, manteniendo siempre el apoyo de su madre en el estudio diario.

Para el segundo año de primaria, Marcos ya había ingresado al cuadro de honor, marcando el inicio de una excelencia académica que se extendería por toda su vida estudiantil. Durante su etapa escolar, participó activamente en diversos concursos y tuvo el honor de recibir y entregar la antorcha tanto en primaria como en secundaria, involucrándose en disciplinas tan variadas como la tecnología, el dibujo, la redacción de novelas y artículos científicos. En este trayecto recuerda con especial afecto a profesores como Migdalia y Leonardo, quienes fueron piezas fundamentales en su desarrollo.
Al llegar al quinto año, realizó un cambio de institución, pasando de la escuela 15 de septiembre al Instituto Nacional Monseñor Ernesto Gutiérrez Carrión. En este centro, los docentes le brindaron un trato cercano y afectuoso, y recuerda con orgullo el momento en que el director dedicó gran parte del discurso de graduación a elogiar su desempeño frente a sus padres. A pesar de haber estudiado solo un año en ese instituto, fue galardonado como el mejor estudiante y sus proyectos alcanzaron trascendencia nacional.

Entre sus desarrollos técnicos más destacados de esa época se encuentra Jokee, una inteligencia artificial en la que comenzó a trabajar desde su segundo año de secundaria. Jokee era tan avanzada que simulaba una interacción humana y poseía accesos que le permitían analizar dispositivos externos, identificar vulnerabilidades y lograr vulnerarlos. Posteriormente, en 2019, creó Aria, otra IA que fue galardonada como el mejor proyecto de innovación a nivel nacional. Al concluir la secundaria, se le presentó la oportunidad de realizar más de 800 horas de vuelo para cumplir su sueño de ser astronauta y luego estudiar astronomía, pero debido a dificultades económicas tuvo que descartar esa opción y decidió ingresar a la carrera de Física Matemática.

Durante ese tiempo, también servía como músico en la iglesia Cristo Rey de Telpaneca y cultivaba su faceta de dibujante. De hecho, desarrolló durante más de ocho años una historia épica en papel de cuaderno cuadriculado donde creó más de 100 personajes, narrando la vida de un joven desde su crecimiento hasta su muerte y continuando con la historia de su descendencia. Fue esta pasión por la narrativa lo que lo impulsó a aprender programación, con la meta de convertir sus historias en un videojuego, siendo este su primer contacto real con la animación y la fantasía.
En un punto de su juventud, Marcos también consideró el camino del sacerdocio con la intención de convertirse en exorcista, lo que lo llevó a estudiar Latín. Este estudio despertó un interés profundo por la lingüística, llevándolo a aprender, aunque no de forma perfecta pero sí funcional para entablar conversaciones, idiomas como el ruso, inglés, portugués, italiano y rumano. Al ingresar a la universidad en la carrera de Física Matemática, estuvo bajo la tutoría de Clifor Jerry Herrera Castrillo, un respetado doctor e investigador nicaragüense. Bajo su guía, Marcos se enfocó en la investigación científica aplicada, decidiendo romper con el enfoque humanista predominante en las investigaciones de la UNAN-Managua.

En su primer año, desarrolló de forma independiente un software en 3D para la observación estelar en tiempo real y fundó AulaNewton, un aula virtual equipada con herramientas científicas. Además, creó software para la manipulación de sensores MEMS, un área que no había sido documentada previamente en el país. Este conocimiento le permitió inventar un guante automatizado para la clasificación de hojas de tabaco mediante rayos láser, probando sus teorías con los sensores que él mismo programó. También redactó guías metodológicas y talleres didácticos donde fusiona la tecnología con la educación y la ciencia práctica.

En el año 2019 aprendió animación digital y para 2021 ya ejecutaba su primer proyecto formal en esta área. Entre 2023 y 2025 ha sido un participante constante y galardonado en eventos de gran relevancia como el Rally de Innovación, el certamen Carlos Martínez Rivas, el Hackathon Nicaragua y la Investigación del Pacífico, demostrando el nivel académico de la UNAN-Managua. Asimismo, fue seleccionado para formar parte del proyecto vinculado al lanzamiento del Rover Lunar Artemis de la NASA, y aunque el lanzamiento se reprogramó, la experiencia fue invaluable para su carrera. En este periodo también se desempeñó como coordinador del movimiento cultural y como educador en Plan Nicaragua mientras la organización estuvo activa en el territorio.
Finalmente, presentó su tesis sobre sensores MEMS con el compromiso de generar ciencia aplicable para su carrera. En 2024 fundó Nicánima Estudios para la producción de series animadas y consolidó su banda de rock orquestal, The Veilers, creada en 2023. Actualmente, Dazzu continúa liderando proyectos innovadores e integrando a amigos y colaboradores en sus procesos, bajo la convicción de que los éxitos deben ser compartidos y nunca mezquinados.
